La concientización en la Continuidad del Negocio, en un país con baja tasa de Desastres

Reynaldo de la Fuente

A la hora de obtener el compromiso y liderazgo de la alta dirección de las organizaciones para con la gestión de la continuidad del negocio, es necesario que identifiquemos todos los requisitos legales, regulatorios y contractuales que apliquen, así como indicadores y métricas de incidentes y desastres que hayan afectado a las organizaciones en los últimos años.

¿Pero qué sucede cuanto estos indicadores son inexistentes  y los requisitos escuetos y poco exigentes?

A la hora de lograr la concientización de una organización, o una sociedad, el contar con elementos objetivos que permitan lograr la sensibilización de las personas es un elemento  indispensable.

Cuando por ejemplo se realizan campañas de sensibilización en materia de seguridad vial, el indicar cuantos accidentes ocurrieron en el año, y cuantos fueron fatales por no utilizar o cumplir con medidas de seguridad, es un elemento de reforzamiento importante que permite trasmitir un claro mensaje a la audiencia y a los líderes.

En países que están expuestos a desastres naturales frecuentes, la importancia de contar con planes de continuidad del negocio y especialmente planes de emergencia y evacuación es algo que la sociedad rápidamente puede comenzar a valorar y comprender.

No obstante, en un país u organización en la cual no se percibe como real la posibilidad de ocurrencia de un desastre, la realidad es claramente diferente.

¿Pero qué sucedería si esa percepción no es correcta?

Es importante que comencemos por reevaluar esos preconceptos y confirmar si estamos en el paraíso y no ocurre nada…o realmente lo que sucede es que no sabemos nada.

Debemos analizar si los datos conocidos de la realidad son completos, exactos y adecuados, o si en los hechos están ocurriendo diferentes tipos de eventos y desastres, pero no están siendo reportados ni difundidos.

En materia de seguridad vial durante muchos años los países no llevaban indicadores de accidentes, y para muchos podría tenerse una sensación de seguridad, cuando en los hechos un desastre importante estaba afectando a la sociedad de forma continua, sin que esto fuera percibido.

¿Cuantos incendios afectaron la operación de empresas en nuestro país en el último año? ¿Cuántas empresas sufrieron incidentes informáticos o de seguridad que afectaron sus operaciones en el último año? ¿Cuántas empresas fueron afectaras por inundaciones, vientos fuertes, u otro tipo de eventos climáticos en el último año?

Es natural que las empresas no vuelquen esta información de forma voluntaria, ni  hagan difusión de eventos que pudieron haber sido adecuadamente contenidos o no.

Es una responsabilidad de la sociedad en su conjunto, y de los gobiernos, que estos indicadores sean generados, adecuadamente alimentados y difundidos.

¿Es entonces simplemente un tema de reglamentar y exigir que se reporten y difundan los incidentes que afectaron la operativa de las organizaciones?

En muchos países de nuestra América Latina es usual que existan requisitos para las organizaciones de ciertos sectores, en especial el financiero, de contar con planes de continuidad del negocio. No obstante, no es usual que sea un requisito el que se reporten a una autoridad central los eventos e incidentes que afectaron su operativa, y mucho menos que estos indicadores se difundan.

A diferencia de los indicadores generados, los eventos puntuales no necesariamente deberían ser difundidos al Público con los datos de las organizaciones que se vieron afectadas, al margen de que evidentemente generarían una fuerte retroalimentación para los líderes de las organizaciones, sobre la importante de la gestión de la continuidad del negocio.

Antes entonces de convencernos de que en nuestra sociedad no hay grandes problemas que justifiquen la necesidad de  planes de continuidad del negocio, debemos confirmar si no estamos ante una ausencia importante de información, que difunda un mensaje incorrecto de la realidad.

Si luego de ajustar la  vara con la que medimos nuestra sociedad, confirmamos que estamos ante un escenario de baja tasa de desastres, podemos en ese momento continuar analizando otros elementos de la concientización.  Haremos esto en un próximo artículo.