La tecnología en situaciones de alto riesgo

Gipsy Rosas Falovo

Las nuevas tecnologías surgen como un aliado para los servicios de ayuda y prevención, facilitando el trabajo de los equipos y empresas que prestan sus servicios en situaciones de contingencia. 

El aporte de las nuevas tecnologías, agiliza y mejora el trabajo de los servicios de prevención y atención de eventos de emergencia y desastres. Un ejemplo claro, es el uso de las redes sociales para la localización de víctimas. En mi opinión, el Twitter es en caso de catástrofes, mucho más rápido que los mensajes SMS o los mensajes por radio.

Las personas que utilizan el Twitter, comienzan a escribir sus mensajes pocos segundos después de la ocurrencia de un terremoto, mientras que los instrumentos para medirlos pueden tardar mucho más tiempo en analizar los datos recolectados. La información de lo que las personas perciben, se propaga más rápidamente por las redes sociales de lo que los institutos sismológicos o geofísicos se demoran en hacer sus cálculos.

Las redes sociales

Hoy en día, el uso de las redes sociales ha llegado hasta los servicios de información sísmica de algunos países, quienes también cuentan con presencia en Facebook y Twitter y poseen páginas web, donde publican con frecuencia los movimientos telúricos y su ubicación por zonas geográficas, así como, proveen recomendaciones de cómo actuar frente a terremotos y responden preguntas de forma personalizada en relación con las inquietudes de sus seguidores.

De igual forma, se puede notar, como los dueños de teléfonos celulares toman fotografías, que luego envían a las cuentas de los Twitter de los programas de noticias u opinión, para mostrar imágenes capturadas en situaciones contingentes que presenciaron. Así vemos, como se difunden por los medios sociales las fotografías tomadas por sus seguidores, en donde muestran imágenes de inundaciones, lluvias intensas, derrumbes, granizos, efectos de un terremoto (calles con fracturas, supermercados con todos los productos en el suelo, etc.) o lluvias de polvo volcánico, tomadas en ciudades aledañas a algún volcán activo.

Según InSites Consulting, más de 1,000 millones de personas en todo el mundo, utilizan las redes sociales (70% de la población de Internet) y existen más de 5,900 millones de personas que usan dispositivos móviles en todo el mundo, lo que representa el 86% de la población mundial.[i] Esta red de conectividad provee a las personas la facilidad de compartir y recibir información desde casi cualquier lugar del mundo, que disponga de recepción de servicios de celular; por lo tanto, proporciona grandes avances en la comunicación de masas.

Falovo 1

Observando la rapidez en la propagación de la comunicación en los medios sociales, considero indispensable incorporarlos en los planes de comunicación y manejo de crisis. Los planes de continuidad de negocio deben prever la utilización y control de los medios sociales de las empresas en una situación de contingencia, para poder informar de manera inmediata, certera y precisa a las audiencias afectadas por el siniestro, la posición y situación de la empresa frente a sus clientes y empleados. Adicionalmente, estos medios deberán ser supervisados y controlados de manera oportuna para evitar la propagación de información inadecuada que pueda perjudicar la imagen de la empresa que se encuentre en una situación contingente.

Los smartphones

Otro avance importante, es la incorporación de aplicaciones en los “smartphones”, que nos proveen información climatológica y sísmica, entre otros. Recientemente, la empresa de desarrollo “The App Collective”, creó una aplicación llamada “Earthquake Buddy”, la cual, una vez instalada en un smartphone, envía mensajes a los amigos y los contactos del dueño del celular, en donde se muestra un mapa de Google con la ubicación de terremotos de intensidad superior a 5.5 en la escala de Richter.[ii]

Este mensaje es recibido antes de que se produzca un colapso en las comunicaciones, segundos después de que se perciben movimientos de alta intensidad y se envía desde la “nube”. Los mensajes se pueden recibir como un SMS, un mensaje en el perfil del Facebook y un Tweet en la cuenta de los amigos, con los detalles de ubicación del dueño del “smartphone”. La tecnología ha sido diseñada para aquellos que viven en regiones propensas a los terremotos y se encuentra ya disponible en la App Store, para ser descargado en varios idiomas.

Apoyando a la comunidad

Otro aporte importante del mundo de la tecnología, es el uso de las redes sociales para solicitar el apoyo de la comunidad en situaciones catastróficas, como lo hicieron algunas empresas de telecomunicaciones Italianas en el terremoto ocurrido en mayo del año 2012, pidiendo a sus clientes que abrieran sus “WiFi” para que cualquier persona, en situación de emergencia, se pueda conectar desde una tableta o su teléfono celular y mandar una señal de alerta o solicitud de ayuda. Adicionalmente, estas empresas publicaron en sus páginas web instrucciones precisas de cómo compartir la red WiFi con otros usuarios.[iii]

De igual forma, como una manera de apoyar y facilitar los medios necesarios en situaciones difíciles, hay empresas que despliegan redes de telecomunicaciones en lugares afectados por contingencias, utilizando globos con antenas de telefonía móvil. No es una solución nueva, puesto que ya fue utilizada por los soldados en la guerra de Afganistán para dar cobertura a las tropas occidentales desplegadas allí. Sin embargo, es un aporte importante en los avances tecnológicos que se pueden observar hoy en día. El gobierno de Japón prevé utilizar esta tecnología, de repetirse una tragedia como la acontecida en marzo del año 2011.[iv]

Otra nueva tendencia tecnológica, es la utilización de la información que captan los satélites, para prevenir grandes inundaciones, estudiando las imágenes suministradas, para realizar las estimaciones de la cantidad de lluvia prevista, en base a la temperatura de las nubes, y de este modo, conocer en tiempo real la distribución de las precipitaciones. Así también, pueden visualizar los efectos que los eventos contingentes dejan a su paso, pudiendo tomar fotografías que luego utilizan para medir el impacto y los efectos que dejó la contingencia.

Conclusión

La tecnología avanza a pasos agigantados y cada día su aporte se hace más valioso para prevenir y apoyar a las personas y empresas frente a la ocurrencia de situaciones contingentes, es por ello, que el estar informados se vuelve una prioridad hoy en día. Las redes sociales emergen como una nueva alternativa que permite la difusión de la información de una manera rápida y útil para los servicios de ayuda y prevención.

Gipsy Rosas Falovo fue consultor sénior de IBM Certificado CBCP por el DRI International en temas de continuidad de negocio y recuperación ante desastres. Posee más de diez años en la industria de tecnología de la información. Es ingeniero de sistemas de la UNIMET (Universidad Metropolitana de Venezuela). Ha trabajado en diferentes países de LATAM desarrollando estrategias de continuidad de negocio para clientes de diferentes sectores de la industria. Ha participado en seminarios y conferencias de continuidad de negocio. Puede ser contactada al e-mail gipsyrosas@hotmail.com.


[i] InSites Consulting es una empresa trasnacional exitosa de Marketing que  tiene 15 años en la industria y ha ganado más de 25 premios internacionales. Su “core business” es la investigación de mercados. Para mayor información consulte su página web www.insites-consulting.com.

[ii] “The App Collective” es una empresa que realiza desarrollos de software para “smartphones”.   Para mayor información consulte su página  web www.earthquakebuddy.com.

[iii] El domingo 20 de mayo en horas de la madrugada local, ocurrió un terremoto, de magnitud 5.9 en la escala de Richter. El epicentro se situó unos 36 kilómetros al norte de Bolonia. El terremoto duró aproximadamente veinte minutos según los sismólogos.

[iv] El viernes, 11 de marzo ocurrió un terremoto de magnitud 9,0 MW que creó olas de maremoto de hasta 40,5 metros. El terremoto ocurrió a las 14:46:23 hora local. El epicentro del terremoto se ubicó en el mar, frente a la costa de Honshu, 130 km al este de Sendai, en la prefectura de Miyagi, Japón. En un primer momento se calculó su magnitud en 7,9 grados MW, que fue posteriormente incrementada a 8,8, después a 8,9 grados por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS). Finalmente a 9,0 grados MW, confirmado por la Agencia Meteorológica de Japón y el USGS. El terremoto duró aproximadamente seis minutos según los sismólogos.

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